104.- EL TANGO, ALGO MÁS QUE UN BAILE PASIONAL.

EL TANGO, ALGO MÁS QUE UN BAILE PASIONAL.

Por María José GLG.

Llevo exactamente 4 meses acudiendo a clases para aprender a bailar tango, y ayer, comentándolo con una reciente amiga mexicana bailarina, le explicaba lo que significa para mí hasta ahora bailar este baile tan sensual y pasional.

Visto el interés de ella, voy a tratar de contarlo aquí también puesto que es algo que tiene mucho que ver con los roles femeninos y masculinos, que no tenemos integrados socialmente, y por extensión, tampoco individualmente. De ahí vienen tantos conflictos en las relaciones de pareja y en la sexualidad.

El tango, a mi entender, y por lo que cuenta mi profesor argentino, es un baile que ha evolucionado, que recientemente cambió sus reglas, ahora conocidas internacionalmente.

Proveniente de los bailes en los puertos argentinos de inmigrantes europeos, negros, criollos, mulatos e indios, se popularizó en los arrabales con abundantes escándalos que provocaron su prohibición.

El tango fue marginado socialmente por buscar la sensualidad y el placer, por lo que se redujo a los burdeles, hasta que llegó a París a principios del siglo XX, donde lo adoptó la alta sociedad.

Se puede decir que tiene raíces de los bailes de muchas culturas y actualmente es el más apasionado, educado y respetuoso de los bailes de pareja que yo conozca. De ahí que sea considerado como el más difícil de aprender de los bailes de salón.

Mi profesor de tango, que no sólo nos ha enseñado el paso básico sin el cual no se aprenden las figuras, nos enseña también la postura que el hombre y la mujer deben mantener mientras bailan juntos.

Lo principal que aprendí del tango es que es un baile de tierra, terrenal, que se baila como si caminaras naturalmente. No necesita grandes movimientos de cadera ni saltos de piernas. Es una comunicación de la pareja en contacto con la tierra, mientras caminan, que casi arrastran los pies. La sensualidad es terrenal.

Lo segundo que aprendí, y que es lo que más polémica crea, es que el hombre tiene sus pasos y su rol, masculino, y la mujer aprende sus propios pasos, y su rol femenino. Juntos, hombre y mujer, crean la danza del tango. Uno sólo no puede bailarlo, y en este baile cada uno tiene sus propios pasos y su rol a cumplir para que se cree la danza de sensualidad y placer que es.

El rol o papel del hombre en el tango es el de mantenerse erguido con la presencia de un roble, como soporte y dirección de la mujer.

Es el hombre el que indica a la mujer los movimientos y pasos que ha de hacer, con lo que no le está permitido dudar. El inicia el baile y ella le sigue.

Es el hombre quién maneja a la mujer, en el buen sentido, y con respeto y cuidado muestra orgulloso a su pareja. Según se mueva el hombre, así le seguirá la mujer con sus propios pasos que le responderán a lo que él inicie.

En el tango el hombre aprende a dirigir sutilmente con unas apenas perceptibles señales a su compañera. Para ello adquiere el papel de lo masculino, siendo firme, decisivo, ordenado y orientado a encauzar la fuerza y energía de lo femenino.

El hombre ha de saber llevar a su compañera por la pista de baile tomando decisiones rápidas de salvar los obstáculos de otras parejas de baile mientras la exhibe y se muestra orgulloso de ella, disfrutando ambos con placer de la danza. Su visión es panorámica y mantiene su presencia para con ella, a la que protege.

La mujer, en este caso, yo misma, aprendo a dejarme llevar en el tango. Sí, chicas, eso que tanto nos está costando ahora a las mujeres. Confieso que cuanto más me dejo llevar por él, y me confío en lo masculino, mejor me salen mis pasos.

Yo, como mujer, no pienso bailando tango, sólo me concentro y enfoco en él, y en cualquier señal suya que me indique lo que he de hacer a continuación. Y así fluyo. El me contiene en mis formas, y dirige mis movimientos por la pista de baile.

Si te es difícil dejarte llevar por un hombre en un baile, pues baila sola. Sin embargo, si quieres tener una relación con un hombre, o bailar tango, el aprendizaje de la mujer es dejarse llevar y guiar por lo masculino. Eso sí, sin ser blanda ni hacerse la tonta, puesto que la mujer aprende sus propios pasos de tango, y mantiene su eje corporal y centramiento enraizada en la tierra.

El hombre inicia los movimientos y la mujer los sigue, aunque desde fuera, a veces, parezca lo contrario. Pensarás que el tango es de chulos machistas y putas que se dejan arrastrar, pero yo estoy descubriendo que en el fondo no es así.

El tango me está enseñando toda una filosofía de baile en pareja que armoniza los roles femenino y masculino esenciales.

La mujer nunca pierde su autonomía en el tango, al igual que el hombre. Ella sólo disfrutará del baile cuando aprenda a relajarse en la guía y dirección del hombre, y confíe plenamente en él. De hecho, la mujer en el tango “persigue” al hombre. Ha de procurar no desconectarse nunca de él, y él la ayuda a ello con su presencia y dirección.

Toda una colaboración en equipo que no es nada fácil de aprender hoy en día con la dichosa igualdad, la postura feminista in extremis de la mujer, y la de huida del hombre en las relaciones.

Las mujeres hoy en día hemos aprendido a hacerlo casi todo solas y pocas veces necesitamos un hombre, aunque lo deseemos románticamente. Lo bello del tango es que la mujer pueda relajarse en tomar decisiones que sólo le pertenecen por naturaleza y en esencia, al rol masculino. Él es quien lleva la responsabilidad de guiar (los pantalones, vamos).

Y que el hombre dirija en el tango es todo un aprendizaje también para ellos, a lo que tampoco están acostumbrados ni educados, me atrevo a decir, por culpa de la desconfianza y educación de muchas madres y mujeres, que han asumido toda la responsabilidad de la toma de decisiones por ellos.

Es más cómodo delegar la responsabilidad de nuestros actos en otra persona, y cuando queremos algo, tomarlo por la fuerza. Así se actúa en lo masculino herido, por defecto.

En el tango, cada cual asume el papel que como género le ha tocado ser en esta vida. Lo masculino emite y lo femenino recibe.

Cuando hombre y mujer en el tango toman su postura masculina y femenina respectivamente, ambos crean una danza creativa, de sensualidad y placer que transmite eso mismo a quien la contempla.

Si no es así, si no hay equilibrio y comunicación de roles, la danza es una lucha de poder. La misma lucha de poder que se establece en las relaciones frustradas de hoy en día.

Yo misma, como mujer autónoma e independiente que soy, tengo los dos roles de masculina y femenina a la vez. Tomo mis propias decisiones y creo mi vida.

Ahora bien, si quiero mantener una comunicación y crear una danza bonita con un hombre, mi papel en este equipo de bailar tango es ceder mi rol masculino al hombre, y poder relajarme en mi feminidad.

De esta manera, si él me cede su parte femenina y asume su rol masculino, ambos disfrutaremos de lo que estamos compartiendo en equipo, como en una unidad de complicidad donde hay equilibrio, armonía, sensualidad, placer, y hasta pasión.

Es todo un trabajo de equipo, que no de igualdad, donde cada uno está en su esencia, en lo que es, y permite a la otra persona que sea lo que es también, para crear algo bello, como lo es el bailar tango.

Al fin y al cabo, lo masculino y lo femenino esenciales es lo que inconscientemente buscamos en una pareja. Ya lo explicó bien esto Jung.

Con todo lo dicho, o mejor, lo escrito, entenderás por qué me gusta el tango, y por qué lo recomiendo a las parejas para mejorar su comunicación, y a toda persona que quiera aprenderlo.

El tango es una excelente herramienta que hace a los hombres “machos” respetuosos y educados de verdad, y a las mujeres más seguras y sensuales. Y te prepara para una relación sana y equilibrada. ¿Algún otro baile te da más?.

¿Tienes alguna opinión al respecto? Me encanta que comentes más abajo.


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Con placer,

2 pensamientos en “104.- EL TANGO, ALGO MÁS QUE UN BAILE PASIONAL.

  1. Hola querida Mary José, me parece que lo importante es la confianza de ambos en la pareja de baile.      Y creo que justamente esa confianza que poco a poco se va construyendo a través de los ensayos ( donde a veces se tienen que repetir los pasos con paciencia, persistencia y tolerancia hacia uno mismo y hacia la pareja de baile) es la que  finalmente permite tanto al hombre como a la mujer fluir y tal como me comentabas es una cuestión de práctica constante, de hablar, de sentir, de sentirte, de tener en algunos momentos diferencias y expresarlas. De tal manera que al bailar  se genera armonía y fluidez  entre lo masculino y lo femenino, la música y el movimiento, lo estético de los movimientos y la sensualidad.  Sigue bailando y disfrutando del tango¡

    • Hola Leticia,

      Sí, la confianza se va construyendo bailando y esta es un pilar fundamental en las relaciones de pareja. Sin ella, no hay relación de pareja. Y en el baile es un ingrediente que se cultiva con el aprendizaje del fluir con la música, los movimientos y la armonía de la danza que se genera.

      Por eso lo considero tan buen punto el cultivar la confianza en las relaciones de pareja, y si es a través del baile, donde se divierten y emanan sensualidad, mucho mejor.

      Gracias por tu comentario bonita.  Un gran abrazo.

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